Quiero ser totalmente transparente en lo que tengo que contar. Me paso cambiando de casa. A veces por motivos de trabajo, otras veces por motivos de fuerza mayor (Covid). Pero en medio de todo el caos que implica mudarse de casa, puedo decir con seguridad que siempre ha habido una constante: la biblioteca.
A la tierna edad de los ocho años empecé a tomarle cariño a las bibliotecas. Precisamente fue en la biblioteca de mi escuela local en Londres donde pude aprender inglés junto con mi hermana. Todo gracias a la amable tutoría de la señora Moledina. Ella era originaria de la India. Tenía una paciencia sin igual.
Por otro lado, he descubierto que la biblioteca local puede decir mucho sobre un lugar.
Ahondemos en esto. Corría el año 2018 y yo me encontraba viviendo en la ciudad de Lugo. Esta es una encantadora ciudad gallega con antiguas murallas romanas. Siempre me extrañó que no hubiera sido un lugar turístico de más importancia. Tampoco me puedo quejar de la comida. La empanaditas de Galicia son de chuparse los dedos. El pan artesanal es riquísimo. Si hasta te ofrecían tapas gratis al comprar algo de beber en los bares locales. Pero no me quiero descarrilar poniéndome a hablar de comida.
Volvamos. La biblioteca pública de Lugo es agradable, grande y espaciosa. Hasta la ubicación era conveniente para mi porque quedaba cerquísima de casa. Iba mínimo 3 veces por semana, con cualquier excusa en mente. Ya sea recoger una novela ilustrada, una película en castellano, un cd o simplemente material para las clases de inglés que impartía a los pequeñuelos gallegos. Lo que me encanta de las bibliotecas es que son un espacio exquisitamente tranquilo donde nadie te molesta. Perfecto para una señora introvertida como yo.
Por supuesto, también vale recalcar que siempre tengo en mente seguir practicando el inglés. En este caso, me había desafiado a mí misma a encontrar al menos una actividad basada en el inglés. Así que, después de un tiempo, encontré dos actividades gratuitas ofrecidas precisamente dentro de una de las salitas en la biblioteca de Lugo. Una era un club de lectura en inglés y la otra una reunión de ‘Conversacional English’.
Me quiero concentrar en la segunda actividad. Se llamaba ‘Conversación en inglés en la Biblioteca’ y nos juntabamos una vez al mes. Estaba dirigida por una señora venezolana muy simpatica. Estaba orientada para personas de nivel Preintermedio A2 a Intermedio B2. El objetivo era: “mantener conversaciones en inglés en un contexto informal sobre temas de actualidad, culturales, compartir experiencias de viajes, lecturas, películas y arte en general”.
Básicamente, estaba estructura en modo grupo sentado alrededor de una mesa hablando sobre un tema en particular. Estaba entusiasmada en conocer personas interesantes. Era mi primera vez viviendo España y quería sumergirme un poco dentro de la cultura desde un espacio seguro.
La primera reunión fue genial. Todos tuvimos la oportunidad de presentarnos. Algunos compartieron sus recientes interacciones visitando o trabajando fuera de España.
Uno de los chicos (que era Gallego) nos contó que pasó varios meses en Holanda por motivos de trabajo y ahora estaba de vuelta en casa. Durante su relato nos dijo que los estereotipos, en su caso, resultaban ciertos. La gente de Holanda es muy estricta en lo que respecta a las normas. El hizo todo lo posible por integrarse y usar su bicicleta como cualquier otro ciudadado en Ámsterdam. Por supuesto, lo reprendieron un par de veces por estacionarse en lugares supuestamente prohibidos y otras cosas por el estilo. Tuvo un gran choque cultural con lo intransigentes que eran. Considerando que la gente en España es mucho más relajada. No creo que los holandeses se suscriban a la siesta.
Otro caballero (del sur de España) nos estaba contando que acababa de volver de sus vacaciones de Cuba. Trato de sumergirse en la Cuba no turística. Nos habló sobre la dura realidad de la gente común. Podrías decirse que hablamos de un tipo de choque cultural diferente. Había dado por sentadas tantas cosas como ciudadano español viviendo en España, que en realidad lo hacía apreciar aún más su propia realidad. Sé que puede sonar un poco egoísta, pero sé de dónde venía.
En otra ocasión distinta la reunión giró en torno a la temática de los problemas del mundo actual. Mi comentario (que dije en modo chiste) era que una posible solución seria mudarse a un Hippie Commune, tener paneles solares y crecer nuestra propia comida. Eso como que suena un poco a secta.
Yo creo que hubiera sido dificilísimo conocer a estas personas en otro contexto. La verdad es que agradezco que hayan compartido sus experiencias. Aunque fuesen breves y con la excusa de hablar en inglés.
Ahora trasladémosnos al 2025 cuando Jose Miguel Villouta nos animó a armar subchats dentro de la comunidad de WSP de Otro Publico. Es en este contexto que recordé esta experiencia en Lugo. Así, finalmente, se formó el grupo ‘Platicar en Inglés’ en el cual se compone de un grupo bastante variado donde no soy la unica viviendo fuera de Chile. Lo que tenemos en común es que todos queremos seguir aprendiendo inglés, y podemos lograr este objetivo por medio de conversaciones misceláneas.
Veamos, ¿qué puedo sasar en limpio? Que cuando estas en un lugar nuevo y no conoces a nadie es excelente para la salud mental involucrarte en actividades comunitarias en el tema que te guste. Y si de paso aprendes algo en el proceso, pues mucho mejor.
No cabe duda, que en temas de tanto estudio como en los empredimientos los tiempos de quietud y concentración son sumamente importantes. Pero, también es importante esos espacios en que puedes compartir con otros. Cuando encuentras ese grupo de confianza donde puedes ser tu mismo.
