Cuando la ambición se queda con todo

June aprende tarde que tomar todos los espacios no es liderazgo.
Cuando la ambición se queda con todo Cuando la ambición se queda con todo

June era conocida en la industria por su ambición profesional sin límites, por no dejar nada sobre la mesa. Siempre quería un poco más: más proyectos, más visibilidad, más poder.

En una celebración privada tras un buen trimestre, su colega Alice reunió al equipo en una sala de directorio. Sobre la mesa habían carpetas: oportunidades, espacios de decisión, futuros bonos. Alcanzaban para todos.

June tomó una. Luego otra. Se ofreció para un proyecto extra, pidió estar en otro comité, ocupó cada espacio libre. Al final de la noche, había tomado casi todo.

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Al día siguiente, despertó saturada. Agenda imposible, decisiones cruzadas, presión por todos lados. Mientras el resto del equipo se iba a un retiro estratégico, June se quedó encerrada resolviendo incendios.

Ahí entendió la lección.

La ambición sin límite no escala. Ahoga.

Escrito por

  • José Miguel Villouta

    José Miguel Villouta piensa la productividad como quien arma una playlist: sin relleno. Conduce Otro Desayuno en Vivo y, entre café y océano, entrena a sus auditores para trabajar con menos ruido y más propósito. En Otro Público aterriza ideas grandes en hábitos simples. Le gustan la precisión, los cronómetros y la gente que cumple.

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