El código de la pega

A veces el problema es no estar usando el código correcto para moverse dentro de la empresa.
El código que nadie te explica en la pega El código que nadie te explica en la pega

Estimado Gerente Buena Gente:

Me cuesta saber si estoy comunicándome mal o si simplemente no estoy usando el código correcto. Envío correos claros, educados, con contexto suficiente, y aun así pasan días sin respuesta. Luego, cuando pregunto, me dicen que “se les pasó”.

Algo similar ocurre con las conversaciones estratégicas. Veo que una compañera conversa seguido con la jefatura sobre temas de visión y rumbo. Yo no. No hay mala onda, pero tampoco hay acceso.

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No quiero interpretar esto como algo personal ni reaccionar desde la frustración. Lo que necesito son ejemplos concretos de cómo ajustar mi forma de actuar para mover las cosas sin generar ruido.

¿Cómo se ve eso, en la práctica?

Atentamente,

Alguien que quiere destrabar, no dramatizar

Estimado Imbécil:

Veámoslo con ejemplos reales, porque aquí es donde la cultura corporativa se vuelve tangible.

Primer caso: cuando la jefatura no responde correos.

Situación típica. Envías un email con un asunto genérico. En el cuerpo, explicas el contexto en dos párrafos y cierras con una pregunta abierta del tipo “¿qué te parece?” o “¿qué fecha te acomoda?”. 

El mensaje es correcto, pero exige demasiado esfuerzo cognitivo. 

Leer, procesar, decidir. 

Resultado: se posterga. Y luego se olvida.

La versión optimizada cambia el orden mental. 

El asunto es específico. 

La primera línea dice exactamente qué se necesita y para cuándo. 

No hay suspenso. 

No hay rodeos. 

Luego, en lugar de una pregunta abierta, se ofrecen opciones claras y finitas. 

Responder toma segundos. No minutos.

Funciona porque respeta la realidad del día a día corporativo: poca atención, muchas decisiones, cero paciencia para escarbar entre párrafos.

Segundo caso: cuando otros acceden a conversaciones estratégicas y tú no.

La lectura inicial suele ser emocional: “me están dejando fuera”. 

La lectura cultural correcta suele ser otra. 

Esa persona probablemente se acercó antes, hizo preguntas, mostró interés explícito y sostenido. 

No pidió permiso. Se volvió parte de la conversación.

Aquí, la solución no es reclamar exclusión. 

Es iniciar una conversación adulta con la jefatura. 

Nombrar lo que observas sin acusar. 

Mostrar interés sin exigir espacio. 

Decir, en palabras simples, que te gustaría participar cuando tenga sentido y que estás dispuesto/a a ajustar tu forma de trabajar para facilitarlo.

La cultura corporativa no premia al que se esfuerza más en silencio, sino al que reduce fricción y facilita decisiones. 

Cuando entiendes eso, empiezas a moverte distinto. Y las respuestas, lentamente, empiezan a llegar.

Atentamente,

El Gerente Buena Gente.

Author

  • José Miguel Villouta

    José Miguel Villouta piensa la productividad como quien arma una playlist: sin relleno. Conduce Otro Desayuno en Vivo y, entre café y océano, entrena a sus auditores para trabajar con menos ruido y más propósito. En Otro Público aterriza ideas grandes en hábitos simples. Le gustan la precisión, los cronómetros y la gente que cumple.

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