Me quedan tres cigarros y hoy voy a pasar la noche trabajando, pero desde un buen lugar. Para mantener la cabeza clara, sentirme en control y llegar mañana al aire con energía. Quiero estar tranquilo, disfrutar el programa y pasarlo bien con mi gente.
Vengo de días intensos —estaba fumando una cajetilla diaria—, y aun así acá estoy, ordenándome. Eso también cuenta. Ahora el foco está en lo bueno, en lo que suma, y en seguir avanzando con calma.